La Asociación Americana del Corazón establece que la realización habitual de actividad física, aunque se trate de prácticas de leve a moderada intensidad, es una medida eficaz para disminuir la presión arterial.
Hay evidencias que demuestran que con la práctica regular de ejercicios aeróbicos, como por ejemplo 30 ó 40 minutos de caminata a paso vivo, 3 ó 4 veces por semana, se puede disminuir la presión sanguínea.
Es recomendable cualquier actividad aeróbica que haga trabajar muchos grupos musculares (caminar, correr, bicicleta, tenis, natación…).
Para personas sedentarias, sin experiencia deportiva, sería recomendable que empezasen por caminar a buen paso, sesiones cortas de unos 20 minutos, para ir aumentando progresivamente hasta los 60 minutos.
¿Qué músculos trabajar?: cadera y piernas, pecho, hombros, espalda, brazos y abdominales.
Los deportes que mejoran el control de la respiración, mejoran el aprendizaje de la relajación y contribuyen a la reducción del estrés, como el yoga, son beneficiosos para mejorar la tensión y la tasa cardiaca.
El ejercicio isotónico es aquel que hacemos al levantar pesas (o artículos pesados). Este tipo de esfuerzos elevan mucho la presión arterial.
El levantamiento de pesas, la musculación y el pilates no son buenos para personas que sufren de hipertensión. |